Capítulo 37

Emily

Todas las cabezas de la habitación se vuelven hacia Alistair. Está allí de pie, con las manos metidas en los bolsillos, sus ojos oscuros fijos en la mujer que solloza a sus pies. Parece un juez que ya ha escrito la sentencia y solo espera a que se seque la tinta.

Lo miro, y siento un escalof...

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