Capítulo 40

EMILY

La barandilla de zinc del balcón está helada bajo mis manos desnudas, mordiéndome la piel mientras el aire de medianoche me llena los pulmones con un frío cortante.

Una niebla espesa ha cubierto los terrenos de la finca, tragándose los setos perfectamente recortados y convirtiendo las fuente...

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