Capítulo 5 Importante
ISABELLA
—Y bien, ¿te sentiste bien con la preguntadera de mis padres?—Harry y yo nos íbamos del departamento de mis padres.
—Normal, estuvo normal, cariño, no entiendo como es que le tienes tanto temor a esas cosas si es normal entre nosotros—tomó mi mano—además tenía que hacerlo, tú eres muy importante y quería darte tu lugar frente a ellos, quería que supieran que contigo voy muy en serio y tenía que darte tu propio lugar.
—Luego no vas a aguantarlos, toman mucha confianza después que le brindas la oportunidad—subimos al coche.
—De eso se trata, ¿no?—en el fondo me sentía más tranquila ya que todo se había aclarado, solo espero que de ahora en adelante las cosas entre nosotros marchen bien y las personas no intenten meter sus narices en nuestra relación—tendremos que pasar por el banco, Isa, ¿te molesta?
—No, pero me gustaría esperar dentro del coche si no te molesta, por lo general siempre esas filas son muy grandes y no me gustaría estar mucho tiempo de pie—arrancó, pero antes se me estaba antojando comer algo ácido, no me gustaban ese tipo de cosas que experimentaba mi cuerpo, creo que la etapa de embarazo marcaría mi vida, ni siquiera llevaba el primer trimestre de embarazo y estaba sufriendo de muchos cambios.
HARRY
Nada me animaba más que el hecho de saber qué Isabella esperaba un bebé mío, era una gran diferencia con lo qué pasó con Helena ya que ahora sí siento una emoción muy grande, quizás el mismo corazón a uno le dicta cuando un bebé es propio, porque por el de Helena no sentía eso que siento ahora.
—Por favor no salgas, ¿vale?—apagué el coche—no tardaré mucho, cariño,—le di un beso en su frente—después de acá podríamos pasar comprando algunas cosas tuyas.
—Está bien—me dio otro beso.
Me dirigí al banco, afortunadamente no había una gran fila como usualmente siempre había, quizás habían unas ocho personas delante de mi, pero necesitaba sacar un poco de dinero, quería comprarle ropa a Isabella, aunque estaba comenzado su etapa de embarazo ya quería tener todo listo con ella y con nuestra casa en el mar, quién diría que me encontraría en estas circunstancias después de haber sido un mujeriego.
—Adelante—dijo la chica de la ventanilla—¿Qué gestión necesita hacer?—preguntó tecleándo la computadora.
—¿Podría revisar el estado bancario? Necesito extraer cien mil dólares—le di mi tarjeta de crédito, esperé un poco mientras ella hacía la gestión.
—Listo señor, Lee, ¿desea algún servicio más?—ella sacó una bolsa de papel cartón con los fajos de dólares.
—Solamente—tomé la bolsa y el recibo, me di la vuelta, pero justamente antes de salir pude ver que el fondo de mi tarjeta había poco dinero—Discúlpeme—nuevamente me dirigí a la ventanilla—¿Etsa segura que este es el fondo correcto?—fruncí el ceño.
—Así es, pero si quiere volvemos a revisar, quizás cometí un error—le di la tarjeta e hizo nuevamente el proceso—tome—revisé el otro recibo y evidentemente no había ningún error.
—Gracias—asentí para irme lentamente viendo la situación incómoda que había pasado, ¿Cómo es que tanto dinero se había extraviado? Si ni siquiera había gastado tanto estos últimos meses, era la primera vez que me preocupé por el dinero, pero el único que tendría acceso a todo esto era Louis.
—¿Todo bien?—preguntó Isa al momento de entrar al coche.
—Si, no te preocupes, todo bien—tomé la llave y le di el pequeño giro para encender el coche, pero nada estaba bien, tendría que visitar a Louis, pero tampoco quería demostrarle mi preocupación a Isa—creo que tendré que hacer algunas cosas, ¿quieres ir a la cabaña o a casa de Martha?
—¿Dilatarás?
—No, quizás como una hora más o menos—salimos del banco tomando la avenida diecisiete.
—De ser así me gustaría visitar a Martha, hace mucho tiempo que no platico con ella y tampoco he visto a Alberto—Aceleré el coche.
Mientras íbamos hacia la casa mi preocupación estaba presente, no quería pensar nada malo de Louis, pero esto me daba una mala espina, pero tampoco puedo creer que el me haya hecho eso, él ha sido más que un amigo siempre lo he considerado como mi hermano.
—¿En serio te sientes bien?—Isa colocó su mano encima de mi pierna—te veo un poco pensativo, cariño, por favor confía en mí si tienes problemas, tu siempre me cuidas en todos los sentidos y también puedo hacer lo mismo por ti, de eso se trata nuestro amor—sentía un gran apoyo de su parte, pero no quería preocuparla por estas cosas.
—Todo marcha bien—sonreí—Te amo, ¿lo sabes?—puse mi mano encima de la de ella—me siento completo cada vez que estamos juntos—era la verdad, en mis peores momentos me bastaba con ver una sonrisa de ella para hacerme sentir mejor, mi corazón le pertenecía a ella—mira, estamos llegando—Martha estaba en el patio podando rosas, ella vivía con Alberto en un departamento mediano, me alegraba por ellos después de lo que habían pasado, todos teníamos derecho a encontrar el verdadero amor en su vida.
—¡Martha!—Isa estaba animada de ver a su amiga.
—¿¡Isa?!—Hasta Martha se había sorprendido de nuestra visita—vamos, pasen—tenía unos guantes de cuero y unas tijera de podar—aún no he cocinado, pero podría preparar un poco para ustedes.
—Lo siento, pero tengo que ir por otros asuntos, te lo agradezco mucho—le ayudé a salir del coche a Isa—ella se quedará todo este tiempo mientras yo no estoy así que me la cuidas bien, Martha.
—No se preocupe señor, Lee,—Martha estaba contenta de la visita.
—Por favor te cuidas mucho, amor—tomé sus dos manos—cualquier cosa me avisas y yo vendré—nos dimos un último beso.
—Quiero que tú también te cuides, cariño, no te preocupes que los dos estaremos bien—se sintió bonito cuando dijo eso, ya no éramos dos sino tres—que te vaya bien—se despidió dándome un beso.
Me fui directamente a casa de Louis, yo tenía un problema y es que cuando sucedía algo mi mente no dejaba de pensar en lo mismo hasta que lo solucionaba, así mismo me sentía en este momento, aceleré el coche lo más que pude. Louis tenía una mansión grande también.
El portón empezó a deslizarse en cuanto llegué, su coche aún estaba, por lo cual se encontraba en casa.
—Bienvenido señor, Lee,—me recibió su mayordomo.
—Gracias, ¿se encuentra, Louis?—quise saber adentrándome a su casa.
—El joven Louis se encuentra en el comedor, está a punto de salir—perfecto, llegué a buena hora, mientras seguía caminando por la casa de Louis pude observar que habían ciertos cambios en su interior, estaba más lujosa, parecía que había hecho una remodelación o algo por el estilo.
—¿Harry?—llevaba una copa a su boca—que milagro que me visitas, amigo,—él estaba comiendo en un enorme comedor de cristal—hace mucho tiempo que no venías a mi casa.
—Así es, pero no hay que perder la costumbre de visitar a los amigos—seguí observando que casi en toda la casa habían ciertos cambios.
—Por favor toma asiento—tendió su mano hacia una de las sillas del comedor para que me sentara—¿quieres desayunar? Aún no me iba a trabajar.
—No tengo mucha hambre, sólo quería platicar un poco contigo—me senté en la silla del frente.
—¿Paso algo con Isabella?—frunció el ceño.
—No, no es nada con ella, yo estoy bien en mi relación, per me gustaría que hablemos en un lugar más privado—observé que su mayordomo aún seguía un poco cerca.
—Está bien, iremos a mi oficina—ambos nos levantamos del comedor, nos dirigimos a una pequeña oficina que tenía cerca de la piscina—siéntate acá—me brindó una silla giratoria, había un escritorio frente a mi y algunos adornos en las paredes—Bien, dime, ¿De qué quieres hablar?
—Louis, tu sabes que eres una de las personas de confianza que tengo desde hace muchos años, eres quien administra todas mis cuentas y eres el que maneja todos mis ingresos así como también mis gastos, pero ha pasado algo extraño—no quería aceptarlo pero era la realidad de las cosas—Hoy que fui al banco miré mi estado de cuenta y se ha estado sustrayendo gran parte de dinero el cual no lo he utilizado, obviamente quería consultarte si se ha gastado en algo que no me he dado cuenta—pude ver lo tenso que se miró Louis al momento de haberle hecho esa pregunta.
—La verdad no me habían dado cuenta de eso, amigo, pero déjame investigar bien lo que está pasando ¿te parece?
—Está bien, pero por favor necesito los detalles de eso—su celular empezó a vibrar.
—Para todo hay una explicación, pero no vayas a pensar que yo...—su celular siguió vibrando.
—No estoy pensando nada de ti, Louis, deberías de contestar, ¿no crees?—tomó el celular y pude ver a la perfección el nombre de "Kelsey"
—No es nada importante—colocó su celular en el bolsillo—iré a hacer eso ahorita, ahora si me disculpas, amigo...
—Está bien—asentí para luego irme de su casa, pero acá había algo extraño, si me mintió con lo de la llamada me daba una mala espina, pero tampoco podía sacar mis conclusiones apresuradas.
