Capítulo cuarenta y cuatro

Emery

Sigo corriendo tras ella por la playa, riendo mientras seguimos corriendo tan rápido como podemos; tengo que admitir que es una corredora rápida. Correría tras ella hasta el fin del mundo si fuera necesario—lo haría, por ella y por mí.

—Baja la velocidad—digo, tratando de recuperar el alient...

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