Epílogo

Emma

La felicidad. La alegría. La sensación.

Es todo puro e inesperado, algo tan raro.

—¿Puedo abrir los ojos ya? —pregunto, tratando de mirar a través de sus dedos mientras mantiene mis ojos cerrados; no quiere que vea la sorpresa que tiene para mí. Aun así, puedo adivinar que es algo bastante e...

Inicia sesión y continúa leyendo