A 196

Debo estar soñando, o mi mamá era una princesa de verdad. Su cama estaba cubierta con montones de cojines de todos los colores. Sentado en medio de la cama había un osito de peluche plateado, igual que el mío. Cuando lo levanté, debí apretar algo. Me sobresalté, y el oso estaba respirando. No escuc...

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