CAPÍTULO 50

Les dije a mis guerreros que mantuvieran los ojos abiertos para detectar a los renegados mientras corríamos por el bosque. Podíamos escucharlos a medida que nos acercábamos. El cabrón tuvo las agallas de montar un campamento en las tierras de mi manada. Solo tenía veintiséis años. Rodeamos el campam...

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