Capítulo catorce

—¡Regresa aquí, no te atrevas a salir de esta casa, jovencita!

No me permitieron pasar del salón esta vez, ya que mi padre me arrastró de vuelta por el brazo. Mi cabeza empezaba a dolerme.

—Te vas a casar con Matteo y eso es definitivo. Más te vale entrar y vestirte para esa cita —ordenó con una voz...

Inicia sesión y continúa leyendo