Capítulo 31

Encendí la calefacción.

—Gracias —murmuró ella.

—No es nada. ¿Estás bien ahora? —pregunté.

—Estaré bien.

Intenté girar hacia la carretera que lleva a su casa, pero pisé el freno cuando ella llamó mi nombre.

—No quiero... no quiero ir a casa —murmuró.

—¿A dónde quieres ir entonces? —le pregunté...

Inicia sesión y continúa leyendo