Capítulo 53: ¡Nadie la toca!

Vincent

—¡¿Qué demonios?! —gemí mientras me daba la vuelta. Mi cabeza latía tan fuerte que solo girarme la aumentaba.

Abrí los ojos y me vi en mi habitación, afuera estaba brillante, ya era mediodía. Murmuré una serie de agradecimientos ya que era sábado, no es como si llegara tarde a la oficina n...

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