Brimson y fuego

¡Maldita sea!

El momento en que le di la espalda a Kaiden y Lilian, pude sentir la rabia que hervía tan intensamente bajo mi piel.

Mis manos se cerraron en puños y podía sentir mis uñas clavándose en mis palmas, pero el dolor no era nada comparado con la furia y la rabia que bullían dentro de mí.

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