Capítulo 106: El meollo del asunto.

¡Paf!

¡Paf!

¡Paf!

El agudo ardor de la mano de mi padre quemaba contra mi mejilla mientras me golpeaba una y otra vez.

—¡¿Cómo te atreves?! —rugió—. ¡¿Cómo pudiste enamorarte de tu hermanastra?!

¡¿Te has vuelto completamente loco?!

Sus ojos ardían de furia, su pecho subía y bajaba con respiracione...

Inicia sesión y continúa leyendo