Capítulo 126

Nina

Desperté rodeada de una suavidad desconocida, y mi primer instinto fue quedarme inmóvil. La cama era demasiado cómoda, la manta demasiado cálida, la almohada olía levemente a lavanda y manzanilla. No era el olor medicinal y agresivo de la estación, ni la humedad rancia de los lugares donde me ...

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