Capítulo 148

Nina

El ramo de lavanda se me escurrió de los dedos.

No porque lo dejara caer, sino porque cada músculo de mi cuerpo se paralizó ante la voz que de repente llenó mi cabeza.

—Hola, Nina. Ha pasado mucho tiempo.

Masculina. Profunda. Cargada de una retorcida satisfacción que me puso la piel de gall...

Inicia sesión y continúa leyendo