Capítulo 257

La vuelta al territorio de la manada de Aeson fue el trayecto más largo de mi vida. Mis manos se aferraban al volante hasta que mis nudillos se pusieron pálidos, el gruñido en mi garganta bajo e inquieto. La luna colgaba arriba, velada detrás de nubes inquietas, y su resplandor se derramaba sobre el...

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