Capítulo 48 48

Draco aceptó París a las ocho y doce de la mañana.

No lo anunció con una cena ni dejó el contrato sobre la mesa. Entró en la habitación amarilla, donde Jade terminaba la segunda capa de pintura, y levantó el teléfono.

—Dije que sí.

Jade siguió pasando el rodillo.

—Bien.

—Eso es todo.

—¿Esperabas una...

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