Capítulo 8 8

―Abre la puerta, Draco.

La voz de Victoria Solórzano atravesó el intercomunicador con la precisión de una cuchilla. Jade permaneció sentada en la cama mientras Draco cerraba los ojos un segundo, como si hubiera recibido un golpe que conocía demasiado bien.

―No estás en condiciones de recibir visitas...

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