Capítulo doscientos treinta y tres

Diecisiete Meses Después

Amelia estaba de pie junto a la ventana de su estudio privado, observando a los jardineros trabajar en los jardines del palacio. Sus manos acariciaban distraídamente su aún plano vientre, un hábito que había desarrollado durante los meses de decepción, como si protegiera alg...

Inicia sesión y continúa leyendo