Capítulo 1 La boda organizada de mis sueños

—Mírame a los ojos mientras me entregas tu vida, Karen —siseó él, atrapando mi cintura con una fuerza que me robó el aliento—; odias mi apellido, pero antes de que termine la noche, estarás gritando mi nombre.

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5 días antes de la boda:

La iglesia luce tal como esperaba, el clima está justo entre lo cálido y lo templado. El viento que sopla tiene un olor peculiar; Italia.

—La iglesia ha sido demasiado costosa de conseguir, Karen. No es por asustarte, pero el trato se hizo con la cosa nostra, parece ser que es una iglesia especial para ellos —habló mi «wedding planner» Gala.

Caminé despacio observando los detalles que había visto antes. La iglesia está llena de arte, de historia, tan hermosa que siento mis lágrimas de felicidad querer asomarse.

—Todo está listo para el gran día. ¿Sigue en pie?

La pregunta de Gala me hizo prestarle atención. Últimamente he sentido que me hace comentarios «groseros».

—¿Qué si sigue en pie? —pregunté queriendo verificar lo que escuché.

Gala ríe como si de mi boca hubiese salido un chiste— Es una broma, Simón se nota enamorado de ti, Karen. Tienes mucha suerte. ¿Qué harás con todo el dinero que habrá en tu cuenta bancaria en tres días?

Hice una mueca ante aquel comentario. ¿Por qué me siento como si Gala estuviera en mi contra? ¡Por dios, es mi wedding planner!

—He trabajado mucho para tener dinero en mí cuenta, Gala. Créeme que no soy una mujer que se impresione con dinero.

—Claro, claro —murmuró dándome la espalda— ¿Tienes listo el vestido? La boda ya no se puede cancelar, se perdería todo el dinero.

—Tendré una última medida mañana, mi peso ha bajado y subido por los nervios, espero que esta vez me quede bien —sonreí tratando de disipar la tensión que estaba sintiendo.

Había llegado a Italia hace tres días, junto con mi amiga Ana. Gala había llegado mucho antes, junto con mi futuro esposo para hacer pagos y cosas más. Pero en este recibimiento de Gala, la sentía extraña.

Sus comentarios parecían a veces ser atacantes. ¿Pero qué podía hacer? Mi boda era en menos de una semana, no podía cambiar de wedding planner.

Las puertas pesadas de la iglesia hicieron eco cuando una de ellas, fue abierta. Simón entró luciendo increíble, me acerqué a él a paso rápido, para darle un abrazo, pero sentí sus manos posarse en mis caderas, como si quisiera frenarme;

—Ya está todo listo por aquí, Simón. Creo que no hay nada de que preocuparse —hablé con una sonrisa en mi cara, aunque los nervios me estuvieran taladrando la cabeza.

Simón miró detrás de mi, me di la vuelta para mirar a Gala. Gala lo miraba a él y entonces entendí que necesitaba un descanso, definitivamente estoy imaginando cosas.

—Gracias, Gala por todos los caprichos que le has cumplido a Karen —dijo Simón aún con su mirada fija en ella— Aunque posiblemente todo haya sido en vano.

De reojo pude ver que Gala había sonreído, pero cuando regresé a verla, su expresión era una casi igual a la mía.

—¿QUÉ DICES? —pregunté demasiado alto— ¿Cómo puedes decir eso?

—Estoy haciendo todo lo posible para que la mafia que se mueve en estos rumbos nos renten esta maldita iglesia, Karen. Me han llamado para decirme que su jefe se ha echado para atrás, no hay reembolsos.

—No, no puedes hablar en serio. ¿Cómo así? —mi voz salió alarmada.

No quería alarmarme, pero soy una mujer que se organiza en todo. Me gusta saber que pasa a cada hora, saber que comeré, estar adelantada. Esto era preocupante, si me quitan la iglesia todo el trabajo se irá a la basura.

—No seas exagerada, por favor, Karen. Estás haciendo tanto drama como siempre, la boda se puede cancelar, no pienso discutir con la maldita mafia. ¿Lo entiendes? ¡Eso es peligroso!

Gala se retiró para dejarnos a solas, pero no quería discutir frente a ella. Miré mal a Simón, pero me salí de la iglesia con molestia, me subí al auto y esperé a que él también lo hiciera.

—No vuelvas a llamarme exagerada en frente de otra persona —hablé cuando Simón subió— sabes que no es así.

Simón suspiró como si realmente estuviera cansado de estar conmigo. ¿Había cambiado algo en estos últimos días? Antes de venirse a Italia todo estaba bien.

—No puedes usar tu trastorno como excusa cada vez que exageras las situaciones, Karen

Volví a respirar profundo. Odio discutir. No sé lo que pasa, puedo saber que algo definitivamente está pasando con mi prometido.

Cuando nos alejamos por el único camino rocoso de la iglesia, varios autos negros pasaron a nuestro lado. No era tonta, era obvio que la mafia estaba aquí, vigilando la iglesia. La única iglesia de la que me he enamorado.

Sabía perfectamente que la familia Sartori, controlaba esta zona. Los odiaba tanto como ellos a nosotros.

Sentí la mano de Simón en mi pierna— Lo lamento, Kari. He estado tan estresado estos días, trabajar a distancia es un reto para mí. Haré todo lo posible por convencer a quién sea para que nos casemos aquí. ¿Está bien?

—Gracias —respondí aun viendo por la ventana. Su mano se apretó aún más por mi pierna.

—No volveré a llamarte exagerada, sé que es algo que tienes y es algo que me encanta de ti, Kari. En serio te amo, perdóname.

Me giré a verlo después de eso, la mirada que tenía era la misma con la que nos despedimos hace dos semanas. Antes de que tomara el vuelo a Italia.

—     Yo también te amo, Simón —le respondí con una sonrisa— Te he extrañado.

Simón subió su mano aún más por mi pierna, enviando una serie de corrientes eléctricas a mi ingle.

—     Siempre me tienes a tus pies, Kari. Recuérdalo. —Simón tentó mi ropa interior— Siempre estás tan mojada para mí.

Sonreí. Mi prometido es el hombre de mi vida, no hay nada que puede impedir que me case con él.

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