Capítulo 4 No cancelaré la boda de mis sueños

Cuando al fin llegamos al hotel donde nos hospedamos, siento que me voy a desmayar. Jamás en mi vida había estado tan cerca del peligro como ahora. Siempre he aborrecido la violencia.

—Karen, esas balas iban para ti —Ana murmura con miedo— Estar aquí es peligroso, tal vez Simón tenga razón.

—¿Por qué? Yo acabo de llegar a Italia, solo quiero casarme en la iglesia que vi cuando era pequeña. ¡Por qué eso los hace querer asesinarme!

Los temblores de mi mano se extienden a lo largo de mi cuerpo, debo sentarme o me voy a desmayar.

—Karen, solo piénsalo. Esa iglesia parece ser especial para la mafia. Jamás te habían querido hacer daño hasta ahora. ¿Me entiendes? ¡Debemos cancelar e irnos!

Niego con mi cabeza.

¿Por qué esto me pasa a mí? Yo solo quería que la boda de mis sueños se hiciera realidad. He pasado por mucho, he luchado, he trabajado, para llegar a este punto de mi vida.

¿Por qué me está pasando esto a mí? ¿Por qué?

Veo a Ana levantarse del sillón e irse a su habitación, dando un fuerte portazo para dejarme saber que no está de acuerdo con lo que he dicho.

Tomo mi teléfono para salir de la habitación y dirigirme a la habitación de Simón. No puedo dejar esto así, faltan dos días para la boda.

Cuando estoy frente a su puerta, la toco con prisa;

—¡Tenemos que hablar, Simón! —alzo un poco la voz, para que sepa quien está tocando.

—¡Espera un segundo! —me grita devuelta al instante.

Escucho algunos ruidos de pisadas corriendo por la habitación. Pero solo espero a que me abra la puerta, para eso tarda al menos tres minutos más;

—¿Qué pasa, Kari? Estoy un poco ocupado ahora mismo —Simón luce despeinado y muy desaliñado.

—¿Con qué estás ocupado? No tienes la ropa de trabajo con la que haces tus reuniones —mi voz sale acusadora sin querer.

He tenido un mal día y este hombre no se preocupa por mí. ¿Simón siempre fue así? ¿Realmente me enamoré de un hombre que no se preocupa por mí?

—¡Ya vas a empezar de nuevo! ¿A eso has venido, Karen? No tengo tiempo para tus juegos de niña caprichosa.

Abro los ojos en sorpresa a aquel comentario. ¿En serio me ha dicho niña caprichosa? ¿Soy yo la que está mal?

—Me han atacado hoy saliendo de probarme el vestido de novia, Simón. Balas pasaron cerca de mí y de Ana. Perdóname por creer que podría venir contigo para sentirme mejor.

Simón se comienza a reír como si hubiese dicho un mal chiste;

—Ustedes dos tan exageradas como siempre —sigue riendo— Claro que escuché en el lobby de ese incidente en el centro, seguramente algo cerca de ustedes. ¿Pero por qué exagerar y decir que las balas te rozaron? ¡Ay, Karen, en serio que estás loca!

El miedo que sentía en mi cuerpo, parece estar cambiando por resentimiento al hombre que tengo frente a mí;

—NO ESTOY EXAGERANDO, SIMÓN. Un hombre me empujó en el momento exacto para que una bala no me diera. Ana me metió a la tienda como pudo para protegerme, estaba paralizada —siento mis ojos llenarse de lágrimas y mi vista se pone borrosa— Tenía miedo, no dejaba de temblar y tenía mucho miedo.

Simón se queda como un tonto observándome. Nunca lo había visto con los ojos que lo veo ahora, siempre había sido un hombre caballeroso y amoroso. El hombre que tengo frente a mí, es otro.

—Ve a tú habitación, Karen. Hablamos cuando estés más calmada. Hoy no tengo tiempo para esto.

En ese momento, algo se cae dentro de la habitación. Simón ni siquiera voltea a ver que está pasando. Su mirada se mantiene fija en mí;

—Si, hablemos después —finalicé la conversación y me fui.

Ahora mismo soy capaz de cancelar la bendita boda. Simón Miller era el hombre perfecto para mí, pero ahora ya no estoy segura de eso. ¿Estoy pidiendo mucho? ¿O realmente tiene razón y soy una exagerada?

[…]

Apenas y había podido dormir. No pude dejar de pensar en lo que había pasado, el ruido, los gritos, mi cuerpo sin reaccionar, en Simón, la iglesia, todo. Mi mente era un caos que necesitaba ser ordenado.

—¿Kari? —la voz de mi amiga, sonó detrás de la puerta— Nos han enviado el almuerzo, ven a comer conmigo.

Me levanté de la cama, sabía que esa era la forma de disculparse por la pequeña discusión que habíamos tenido ayer;

—Lamento lo de ayer, Ana —dije cuando abrí la puerta— Creo que sigo en shock

Ana me sonrió— He hablado con Theo, está por aterrizar en Italia. Con él nos sentiremos más seguras, no le he contado lo que nos pasó, se volvería loco.

Theo Russo era el culpable de que estuviéramos aquí, ahora mismo. Theo proviene de una buena familia, fue nuestro primer amigo con «poder», además fue el encargado de presentarme a Simón, tiempo atrás.

—Seguramente estará enojado porque hemos hecho que regrese a Italia —farfullo mientras tomo un pedazo de pan— Mejor dile que se vaya, estará furioso.

—No había pensado en eso —ríe Ana— seguramente nos asesinará.

Saboreo el pan de ajo en mi boca, todo en este país es como una lluvia de sabores extravagantes.

—Gracias por pedir el almuerzo, ayer me acosté con hambre —me río ante lo que digo— me has salvado.

Ana pone una cara de que no entiende lo que digo— No lo he pedido yo, Kari. Pensé que me estabas pidiendo perdón con comida. ¿No has sido tú?

Niego lentamente.

—Posiblemente fue Simón, ayer tuvimos una pelea. Me ha llamado exagerada.

—Realmente no entiendo cómo vas a casarte con él, la mayor parte del tiempo es un verdadero idiota, Kari.

A Ana jamás le ha gustado Simón, siempre me ha dicho que Simón piensa que puede obtener el mundo entero solo por ser el hijo único.

—¿Crees que debería cancelar la boda, Ana? —la miro con seriedad, ahora ya no sé qué hacer.

—Siempre, desde que nos conocimos, me habías contado de este lugar, en serio que te entiendo, solo es casarse y después nos vamos. Sigamos adelante, es tú sueño, Kari.

Sus palabras me hacen sentir anhelo, ojalá eso me lo hubiera dicho Simón;

—¿Crees que Simón quiera cancelar la boda por otro motivo?

Ana me mira con cara de no querer responder— Sabes lo que pienso, ojalá yo esté equivocada, en serio, Kari. Hablando de bodas, ya rechazaste la oferta de ayer —Ana me sonríe coqueta— ¿Escuché bien cuando dijo que te pagará millones solo por casarte?

Ana jamás entendería que esa oferta es insulto solo pensarlo. Mi familia aborrecería una unión como esa.

—¡Dios! ¿Viste como iban vestidos? Obviamente son personas ajenas a nuestro mundo, siguen al mafioso de esta zona.

—Acéptala, con eso podemos ayudar a muchas mujeres, es bueno para nuestro negocio.

En Estados Unidos, Ana y yo estuvimos de voluntarias en muchos lugares, las mujeres en situaciones vulnerables, es un tema muy sensible para mí.

Me río disipando la idea de Ana— Ya estoy comprometida, Ana.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo