Capítulo 34 34

—Entonces no la usamos.

Elianor me miró.

—¿Eso decides?

—Eso decido hoy.

La Aguja seguía dentro de la caja.

Pequeña. Inofensiva a simple vista. Después de todo lo que habíamos hecho para sacarla, me molestaba que pareciera capaz de coser un botón.

Maelis se sentó en el borde de la cama.

—Estoy de ac...

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