Capítulo 6 PROLOGO

Nunca imaginé que mi primer orgasmo vendría con un contrato de por medio.

Ni que perdería mi inocencia atada, temblando, con un vibrador entre las piernas mientras un desconocido me enseñaba a callar, a obedecer… y a desear cada segundo de esa tortura exquisita.

Yo quería un príncipe azul.

Y terminé cruzando miradas con el demonio.

Alessandro Greco no sonríe.

Ordena. Y cuando lo hace, no hay espacio para dudas, ni para escape.

Su voz me desarma.

Sus ojos me desnudan.

Su dominio me quiebra en mil pedazos… solo para reconstruirme como suya.

Esto no es amor. Es posesión. Es fuego. Es adicción.

Y yo —la Sommer de los cuentos y los libros románticos— estoy a punto de aprender que a veces… el infierno es más dulce que el cielo.

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