No, idiota tampoco.

No sabiendo cuánto tiempo había estado hablando, Lucy no siempre los miraba a ambos, a veces miraba por la ventana, su mirada era un poco galante, sin saber en qué estaba pensando.

Poco después, alguien golpeó su hombro, se dio cuenta y vio a Janice ya de pie junto a él, su rostro lucía más aliv...

Inicia sesión y continúa leyendo