Deteniéndolo

Dean no sabía lo que estaba pensando, habló en un tono suave:

—No te preocupes por él por un tiempo, ten cuidado cuando salgas, buscaré tiempo para ir a casa unos días, yo lo terminaré.

El corazón de Lucy se conmovió, el frío en su rostro desapareció sin darse cuenta:

—Tú solo haz lo que debes ha...

Inicia sesión y continúa leyendo