151 — Tu cuerpo es tan perfecto.

La sonrisa que ilumina los labios de Julian al escuchar mi afirmación provoca que mi corazón se acelere y un calor abrasador se extienda por mi pecho. Sus ojos verdes resplandecen con una intensidad renovada, incluso empañados por unas lágrimas que parecen nacer del alivio y la felicidad pura. Pero...

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