158 — Dale placer

Me despierto con un sobresalto y el roce de las cortinas. No suelo tener el sueño ligero, pero hoy, hasta la caída de una pluma basta para hacerme abrir los ojos pesados y adormecidos... y encuentro la espalda ancha de Julian justo ahí, en el balcón, con la luz de la luna iluminándole la piel.

Me ...

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