Capítulo 51 51

—De la nuestra.

Me quedé apoyada en la barandilla de la terraza, mirando Lisboa sin verla demasiado.

—Eso ha sonado peligrosamente bonito.

—Era la idea.

—Y también peligroso.

—Eso ya venía incluido.

Sonreí.

—Treinta días.

—Treinta.

—Viviendo juntos.

—Sí.

—En una ciudad donde yo estaría trabajando do...

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