Capítulo 129

Wren

La ira retumba en mi pecho. Caliente. Ardiente.

—¡Me acabas de cortar, maldita sea, Lydia! —escupo—. ¿Y para qué?

Ella hace una pausa y ladea el cuello.

—Cuida tu tono.

—¿Me cortas y yo debería cuidar mi tono? —me burlo—. Si no estuviera atada ahora mismo, que Dios me ayude, Lydia...

Sien...

Inicia sesión y continúa leyendo