Capítulo 34

Wren

—¿Perdona? —me burlo, bajando la mirada hacia mi pecho, que no lleva sostén en absoluto.

Los ojos de Ezra bajan hacia él, y su mandíbula se tensa—. Exactamente a eso me refiero.

—No puedes pedirme que use sostén todo el maldito tiempo, Ezra.

—Puedo hacerlo —Él vuelve a mirar su teléfono—. Regl...

Inicia sesión y continúa leyendo