Capítulo 37

Ezra

—Siéntate, Ezra —resopla, palmeando el respaldo de la silla.

Cuando hace el ademán de irse, la agarro por los brazos y entrecierro los ojos para escudriñar los suyos, que brillan con un toque de picardía y emoción.

—¿Esperas que me siente a comer cuando llevas tres días enojada conmigo? —pre...

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