133. Olivia

Manos, unas manos fuertes me inmovilizan, mi ropa es rasgada, y luego… dolor… tanto dolor, y siento como si me estuvieran partiendo en dos. Intento hablar, pero es como si tuviera cenizas en la boca, y el dolor cegador me hace imposible pensar.

Mis ojos se abren y me encuentro con esa mirada turque...

Inicia sesión y continúa leyendo