241. Ansel - Revelaciones II

El sonido de mis botas en el suelo de madera hace que Rin salga de la sala con su pistola apuntándome.

—Por fin estás despierto —dice Rin antes de guardar su arma—. Empezábamos a preocuparnos por ti, sobre todo porque tienes tu espalda destrozada. Me alegra verte mejor.

El tono de Rin es diferente...

Inicia sesión y continúa leyendo