Capítulo 40 Es una advertencia

Al oír sus palabras, Brianna lo miró con el ceño fruncido, de verdad curiosa, y luego estalló en una sonora carcajada, tan fuerte que tuvo que agarrarse el estómago y taparse la boca para no parecer maleducada.

—¿Te tomaste tus pastillas antes de venir aquí? ¿O te le escapaste a los del psiquiátric...

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