Capítulo 30. Un rostro familiar

Dos cuerpos cálidos, dos almas anhelando conexión, se encontraron en la penumbra de la habitación, enlazados por un deseo creciente que ninguno de los dos había previsto en su totalidad. Era una fuerza incontrolable, una atracción magnética que los arrastraba hacia un punto de no retorno. Burak, ...

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