Capítulo 34. Cara a cara

Jaqueline quedó petrificada, cada músculo de su cuerpo tenso e inmóvil. Sus pies se aferraron al suelo como si estuvieran enraizados. Su corazón, enloquecido, martilleaba contra sus costillas con una fuerza brutal, un ritmo descontrolado que resonaba en sus oídos. La angustia se manifestó como un nu...

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