una apuesta

Rafael, el padre de Arthur, estaba irritado. ¿Dónde diablos estaba ese chico? El teléfono seguía sonando, y no había respuesta.

Celina entró en la habitación de invitados donde Arthur descansaba, con una expresión seria y preocupada. Mayara estaba a su lado, observándolo dormir antes de levantarse ...

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