Las cosas no son como quieren

Mientras caminaban hacia un café cercano, Santiago lanzó una mirada provocativa a Mayara y, con una sonrisa sarcástica, preguntó:

— ¿Y qué hay de tu querido Arthur? ¿Sabe que estás aquí conmigo? ¿O todavía cree todas tus mentiras? —

Mayara sintió un dolor en el pecho, pero trató de mantenerse tranq...

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