Una cadena

El estruendo había sido fuerte. Y alguien con una voz profunda había entrado, diciendo ya:

— ¡Oh, oh, qué tenemos aquí! ¡Y qué tenemos también! — aplaudió — clap, clap, clap, clap, aplaudamos esta situación.

Santiago rió, señalando a todos los presentes. En la habitación estaban Guilherme, Sabrina...

Inicia sesión y continúa leyendo