un misterio divergente.

Hace dos meses…

Nada tenía sentido para Mayara. La vida parecía un enredo que no podía desenmarañar. De repente, el agudo timbre de su teléfono la devolvió a la realidad. Un número desconocido apareció en la pantalla. Con una mezcla de aprensión y curiosidad, contestó.

—¿Hola?

—Mayara, soy yo...

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