Capítulo 420

La mañana se filtraba suavemente a través de las cortinas, pálida como la leche y bordeada con el oro del sol del valle.

Ivan fue el primero en moverse, aunque era difícil decir si el calor que sentía era la manta o el cuerpo de Kaelan. El hombre dormía como vivía — amplio, feroz, ocupando el espac...

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