Capítulo 428

La luz blanca lo devoró todo.

Por un imposible latido, no hubo cámara.

No hubo piedra.

No hubo círculo mágico.

No hubo cuerpos.

Solo un aura recién nacida—salvaje, antigua, furiosa—desgarrando la realidad como una tormenta que abre el cielo.

Luego la luz se apagó de golpe.

El mundo volvió a su lugar...

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