Capítulo 474

La carreta se mecía suavemente mientras se alejaba del Templo del Velo de Aurelion, la ciudad dando paso una vez más a caminos de piedra pálida y colinas tranquilas.

Ser Elyas ya había reclamado su libro.

Pierna cruzada. Espalda recta. Una mano sosteniendo la página abierta como si nada en el mund...

Inicia sesión y continúa leyendo