Capítulo 538

La mañana llegó sin piedad.

La mesa del desayuno ya estaba puesta cuando el día realmente comenzó a desmoronarse.

Serafina estaba llorando.

No estaba molesta—ofendida. Con la cara roja, indignada, con los pequeños puños cerrados como si el mundo la hubiera agraviado personalmente. Jaden flotaba i...

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