Capítulo 539

Alaric observaba a Elyas como siempre lo había hecho—medido, atento, no como un príncipe inspeccionando a un subordinado, sino como un hombre sopesando la verdad de otro hombre.

—No puedo aprobar una reasignación —dijo al fin— sin una explicación.

La mandíbula de Elyas se tensó.

—Mi señor—

—Has ...

Inicia sesión y continúa leyendo