Capítulo 583

Era bien pasada la hora del mediodía cuando, por fin, se rompió el silencio.

Ivan no se había movido en horas. Estaba hundido entre las almohadas, pálido de ese modo elegante y exasperante que hacía que incluso el agotamiento pareciera deliberado. Sus rizos eran un completo desastre, el brazo caído...

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