Debes tener una mujer.

Alessandro

—Suéltalo —ordéné, conteniéndome para no pisar el camino del caos.

—Mm… mmm mmm… —el bastardo arrodillado frente a mí balbuceó palabras incoherentes, y perdí la paciencia.

Había estado guardando algo importante dentro de la boca y, como era algo que no podría tragar, se aseguró de a...

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