La prisa

Segundos pasaron, nuestro beso se profundizó y cada contacto que manteníamos se volvió un canal para mostrar cuánto habíamos esperado ese momento.

Las sensaciones de nuestras partes bajas empezaron a rozarse una contra la otra. Nuestros pechos se apretaron y se generó más calor. Era tanto calor qu...

Inicia sesión y continúa leyendo