Manchas de sangre

Alessandro

—Alessandro… —los repetidos cantos de mi nombre por parte de Eduardo solo llegaron a mi mente varios minutos después de que hubimos subido al vehículo que ahora nos llevaba al hospital—. Tierra llamando a Alessandro.

—Mmm… —me removí en el asiento y aparté la mirada de las luces noc...

Inicia sesión y continúa leyendo