Eres exactamente mi tipo

Carrie

—No. Eso está mal. Muy mal —dijo, jugueteando con un mechón de mi cabello; su roce envió calor hasta lo más hondo de mi alma.

—¿Ah, sí? —mi cuerpo se estremeció por el frío que traía la noche—. Yo creo que eso fue lo que pasó.

—Ese día… —Alessandro volvió a abrazarme y mi corazón se calentó ...

Inicia sesión y continúa leyendo