Layla

Carrie

—¿Estás bien? —Alessandro se aseguró de preguntarme después de que pasaran muchos segundos llenos de un silencio que hacía latir el corazón con fuerza.

—Sí… —levanté un poco la cabeza, porque seguíamos agachados—. ¿Tú estás bien?

—Lo estoy. Solo quédate cerca de mí, ¿sí?

Asentí y, con un...

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